Alta tasa de estabilidad empresarial y profundo conocimiento del mercado local, el reto sigue estando en el canal online y la omnicanalidad
El Barómetro del comercio minorista da cuenta de la realidad del sector en función de diferentes variables estructurales, poniendo de manifiesto las variaciones anuales, así como las tendencias de cambio que se produzcan en el mismo.

Cámarabilbao
El Barómetro del comercio minorista, en su última edición, ha presentado una aproximación detallada a la realidad del sector de distribución en la CAE en 2024.
El comercio minorista vasco es un sector maduro y consolidado, con una antigüedad media de 22 años y una clara preponderancia de micropymes. Esta dilatada andadura profesional implica una elevada tasa de estabilidad empresarial y profundo conocimiento del mercado local, pero también presenta desafíos ante un contexto altamente cambiante.
Una elevada longevidad puede traducirse igualmente en una alta presencia de modelos de gestión tradicionales que condicionen su capacidad de adaptación a las nuevas dinámicas de mercado.
En este sentido, un 15,4% del conjunto del sector comercial vasco corresponde a comercios de reciente creación, de menos de 5 años de antigüedad, un dato que se mantiene estable en esta ola. La renovación de activos comerciales está más presente en el sector de Alimentación que da muestras de un mayor dinamismo en este sentido, en tanto que sectores como el de venta de artículos de Hogar presentan una dilatada andadura y un grado más elevado de envejecimiento.
Precisamente, el relevo generacional ha estado muy presente en el tejido comercial vasco de mayor antigüedad, pero ha descendido notablemente. En la actualidad, la creación de nuevos establecimientos parte mayoritariamente de la iniciativa emprendedora, en buena parte de las ocasiones, empujada por la iniciativa empresarial de grupos o cadenas. No obstante, el traspaso de comercios muestra un leve repunte en esta edición, especialmente para las nuevas incorporaciones, siendo una gran oportunidad para mantener la capilaridad y el equilibrio comercial en el territorio.
La estructura comercial está formada por micropymes en su práctica totalidad, de hecho, el 68,8% emplea a 1 o 2 personas y en concreto, el 34,7% corresponde a negocios unipersonales. En esta ola se incrementan levente los establecimientos inscritos como persona física. Este factor permite al sector ser un pilar importante en la economía y el empleo en la sociedad vasca, pero a la vez, puede presentar limitaciones estructurales para el acceso a recursos como la digitalización, formación, inversión o marketing. De hecho, solo tres de cada diez establecimientos han accedido a formación en el año 2024.
Otra de las cuestiones estructurales del sector comercial minorista tiene que ver con los locales comerciales de atención al público en régimen de alquiler, algo mayoritario. Desde el año 2021, cuando se produjo un cambio de metodología en el Barómetro, la tasa de comercios que abona una renta no ha dejado de incrementarse, habiendo crecido 7,5 puntos porcentuales, muy lejos ya de fórmulas tradicionales de gestión que disponían del local en propiedad. La cifra media de renta mensual para el conjunto del comercio vasco se sitúa en esta edición por debajo de la del pasado Barómetro en los 2.347€/mes, dando como resultado un valor de mercado estable de 11€/m2.
Una cifra que varía notablemente en función del sector de actividad, del posicionamiento del establecimiento, su ubicación, etc. No obstante, el coste fijo elevado del m2 puede representar una presión extra, especialmente en ejes de primer rango comercial o en grandes polaridades comerciales, incidiendo directamente en la rentabilidad, sobre todo en un contexto de ventas estancadas o de incremento de la competencia. No obstante, la tasa de comercio que ha renegociado o tratado de renegociar el precio de su renta vuelve en esta ola a reducirse ligeramente (-1 p.p.).
La digitalización avanza en el sector comercial al igual que en otros ámbitos de la sociedad, pero aún hay margen de mejora. La conectividad, el acceso al uso de terminales punto de venta e incluso la incorporación de herramientas de software para la gestión comercial está muy extendida. También son ejemplo de profesionalización los análisis y controles financieros que una gran mayoría realiza sobre su actividad.
Igualmente, algo más de uno de cada dos establecimientos utiliza las redes sociales para comunicarse y presentarse a su audiencia, para construir marca y potenciar su visibilidad, en definitiva. Instagram, Facebook y WhatsApp son herramientas utilizadas por muchos sectores, pero especialmente en Moda y Salud y Belleza.
También hay una adecuada adaptación al sistema TicketBAI lo que implica la digitalización de la facturación y un cumplimiento fiscal formal y transparente.
Pero a su vez, el avance en digitalización parece ir condicionado por el tamaño y el sector de actividad. Los comercios más grandes y de sectores como Moda, Otro comercio al por menor o Salud y Belleza han adoptado con mayor rapidez herramientas como software de gestión, redes sociales e incluso e-commerce, lo que les permite diversificar canales de venta, optimizar la gestión y mejorar la atención a la clientela. En cambio, el pequeño comercio, especialmente el de Alimentación, mantiene un perfil más conservador, tanto en la tecnología y uso de herramientas de gestión como en la estrategia comercial.
El canal online y la omnicanalidad, por tanto, siguen siendo retos para buena parte del comercio minorista, ya que solo un 13,0% de los establecimientos tiene venta online activa en su propia unidad de negocio. Además, la mayoría– el 61,3%- obtiene menos del 5% de sus ventas por esta vía. Las soluciones adaptadas, como plataformas simples, los marketplaces locales o colaborativos pueden ser un acicate para superar la barrera digital y mantener la relevancia del pequeño comercio en un mercado cada vez más conectado.
Otra de las conclusiones que arroja el Barómetro del comercio minorista es la existencia de un ecosistema comercial polarizado. Las dinámicas de comportamiento de la afluencia y el funcionamiento de campañas promocionales del comercio sugieren la concentración de actividad en polos de atracción comercial. Mientras que los comercios de mayor tamaño o ubicados en las capitales perciben un aumento de visitas y ventas, los pequeños establecimientos situados fuera de núcleos urbanos tienden a registrar una pérdida de clientela, lo que refuerza la polarización del sector.
A ello se suman nuevas dinámicas de la persona consumidora – atención continua, la personalización, la sostenibilidad y la experiencia omnicanal – que afectan a algunos sectores en mayor grado como el comercio de Moda y Hogar que parecen apuntar a una reducción de la afluencia nuevamente en los márgenes de dichos polos de atracción.
En este sentido, el comercio parece afrontar la necesidad de diferenciarse más allá del precio, ya que enfrentamos un entorno de promociones constantes y campañas que se van consolidando en el calendario, impactando en el resultado de otras más tradicionales como la de navidad o rebajas, en cierta forma, desdibujándolas.
El empleo del euskera, las acciones de sostenibilidad ambiental y la prestación de servicios adicionales representan nuevas dimensiones de competitividad para el sector comercial minorista. Son elementos que aportan diferenciación y fidelización a la vez que cumplen una función social y de cohesión en un entorno altamente competitivo.
La incorporación de servicios adicionales no es solo una estrategia comercial, sino una respuesta a las nuevas expectativas de la clientela y el comercio vasco se ha sumado con interés.
Por último, las campañas promocionales y de dinamización de actividad comercial como los Bonos Comercio han tenido un gran respaldo por parte del sector, subiendo la participación respecto a la pasada edición del Barómetro. Una campaña que atañe especialmente a los establecimientos de menor tamaño.
En este sentido, la utilización del paraguas institucional parece disminuir ya que el acceso a las ayudas públicas se ha ido reduciendo en los últimos años, bien por barreras de acceso – ya sean burocráticas, informativas, de escala- o por falta de identificación de estas herramientas o instrumentos desplegados por la administración.
Si quieres ampliar esta información y conocer más datos del Barómetro del comercio minorista, consulta la versión completa del estudio elaborado por Enfokamer, Observatorio del Comercio de Euskadi, entidad perteneciente al Departamento de Turismo, Comercio y Consumo del Gobierno Vasco.