CBAM: La variable que redefine la rentabilidad de la industria

La entrada en vigor de la fase definitiva del mecanismo obliga a las empresas importadoras a incorporar el coste del carbono en su estrategia de compras, financiación y cadena de suministro.

CBAM Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono

3 julio, 2026|Categorías: Internacionalización, Sostenibilidad|

Cámarabilbao

En el actual escenario de descarbonización, el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM-MAFC) ha dejado de ser una exigencia administrativa para convertirse en un factor estratégico de primer orden. Para nuestra industria este reglamento va más allá de evitar la “fuga de carbono” pues establece condiciones de competencia equivalentes al trasladar a las importaciones extracomunitarias los mismos costes de emisión asumidos por los productores europeos.

Actualmente, el CBAM se aplica a seis sectores seleccionados por su alta intensidad de carbono y riesgo de fuga de emisiones. Además, la Comisión Europea ha identificado específicamente las mercancías sujetas al mecanismo a través de la correspondiente Nomenclatura Combinada.

Entre los sectores y productos afectados se encuentran el hierro y el acero, con un alcance que incluye desde la producción primaria mediante altos hornos o hornos de arco eléctrico hasta productos derivados como tornillos y tuercas; el aluminio y sus aleaciones; y el cemento, tanto en su forma final como en productos intermedios como el clínker.

La normativa también se aplica a los fertilizantes minerales o químicos, incluidos compuestos como el amoníaco, así como a la importación de electricidad en el territorio aduanero de la Unión y al hidrógeno.

La fase transitoria ha quedado atrás. Entre octubre de 2023 y diciembre de 2025, el sistema operó exclusivamente con fines de reporte. Desde el 1 de enero de 2026 nos encontramos en la fase definitiva. Ahora, cada tonelada de CO₂ incorporada en las importaciones extracomunitarias pasa a tener un coste indexado al precio de las subastas del mercado europeo (ETS).

Se mantiene, no obstante, un umbral de exención por el cual los importadores que de forma agregada no superen las 50 toneladas anuales de productos sujetos a CBAM quedan fuera de las obligaciones del reglamento. Pero, si se supera este umbral, deberá pagar por la totalidad de las importaciones, no solo por el exceso.

Riesgos aduaneros ocultos

Aunque el cumplimiento financiero comenzará formalmente en 2027, sobre las importaciones realizadas durante 2026, la operativa exige actuar desde este momento. Para poder operar legalmente, las empresas deben obtener la condición de Declarante Autorizado CBAM, requisito indispensable para importar mercancías sujetas al mecanismo.

El incumplimiento puede acarrear consecuencias significativas. Entre ellas, el bloqueo de mercancías en frontera por carecer de la autorización correspondiente, sanciones económicas por no entregar los certificados exigidos, con multas que rondan los 130 euros por tonelada de CO₂, y agravantes adicionales en aquellos casos en los que se importen mercancías afectadas sin estar registrado como declarante autorizado. En este último caso la sanción se puede llegar a multiplicar por cinco el importe base, pudiendo alcanzar valores de entre 300 y 500 euros por tonelada de CO₂.

Impacto estratégico en compras y en la cadena de suministro

El CBAM introduce el carbono como una nueva variable estructural en la gestión empresarial que redefine costes, proveedores y decisiones de compra. Además, un uso incorrecto de los valores, calculados sobre las intensidades de los países más contaminantes, puede suponer un sobrecoste de más del 45%.

En este contexto, las empresas importadoras deben prestar especial atención a la calidad de la información proporcionada por sus proveedores extracomunitarios. Disponer de datos de emisiones reales y verificados por entidades acreditadas será clave para evitar costes innecesarios y garantizar una correcta gestión de las obligaciones derivadas del mecanismo.

Asimismo, el CBAM puede impulsar una revisión de las cadenas de suministro. Cuando el coste asociado al carbono neutraliza la ventaja económica de determinados proveedores de fuera de la UE, cobra relevancia la evaluación de alternativas de proximidad. Estrategias como el nearshoring pueden aportar mayor flexibilidad, reducir la exposición a futuras regulaciones y mejorar la resiliencia de la cadena de valor.

Todo ello obliga también a involucrar a las áreas de compras y finanzas. El impacto económico del CBAM ya no puede abordarse únicamente desde una perspectiva de cumplimiento normativo, sino que debe integrarse en el escandallo de costes y en la negociación de contratos con proveedores.

En definitiva, la anticipación se convierte en una cuestión de competitividad. Las empresas que sean capaces de trazar y verificar la huella de carbono de su cadena de suministro estarán mejor preparadas para proteger sus márgenes y evitar una barrera regulatoria cada vez menos visible, pero cada vez más determinante.

Si quieres consultar las partidas arancelarias afectadas por el CBAM y el listado de países con mayores intensidades de carbono, puedes descargarte el listado completo aquí.

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