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"El modelo de empresa debe basarse en su competitividad y en la satisfacción de las personas"

12-abr-2019

El presidente de la Fundación Arizmendiarrieta, Juan Manuel Sinde, y José Luis López Gil, presidente de la Federación Vizcaína de Empresas del Metal, han intervenido en 'Los Viernes de la Cámara'

Durante este encuentro empresarial promovido por Cámarabilbao y Euskaltel, los dos ponentes han explicado la propuesta de “un modelo de empresa para el siglo XXI”, título de la conferencia, para subrayar que su objetivo es “aportar un modelo empresarial inclusivo-participativo aplicable y adaptado a la realidad de cada empresa, y basado en las personas”.

Juan Manuel Sinde, durante su intervención en los Viernes de la CámaraJuan Manuel Sinde considera que en el actual entorno competitivo ‘es necesario competir por calidad e innovación’, a través de un ‘modelo humanista de empresa que potencie y aproveche los conocimientos y competencias de las personas para ser competitiva y sostenible’. Y, en este sentido, llegar a un ‘modelo vasco de empresa’ que tenga en cuenta las fortalezas y debilidades de la cultura vasca y ser susceptible de ser promovido por las instituciones públicas de Euskadi”.

La inspiración de este modelo está en el pensamiento de Arizmendiarrieta y su aplicación al mundo cooperativo, como ha expuesto Sinde, con unas premisas que se pueden trasladar a un ‘modelo inclusivo participativo vasco de empresa’. Un modelo basado en varios ejes directores: sustituir la confrontación por una cultura de cooperación, corresponsabilidad y preocupación por las personas; la participación de los trabajadores en la gestión, los resultados y la propiedad; la prioridad de la sostenibilidad del proyecto colectivo sobre los intereses de cualquiera de los grupos de interés; y tener en cuenta las necesidades de la comunidad en la que se asienta la organización.

“Conseguir la implicación de las personas es indispensable”

José Luis López Gil, por su parte, también ha subrayado el compromiso y la implicación de las personas para “adaptarse a una nueva realidad que requiere flexibilidad negociada y pactada”. En concreto, se ha centrado en tres aspectos básicos para las organizaciones: talento, globalización y cambio tecnológico. El talento como ‘factor crítico’, tanto para atraer como para retener, que debe basarse en las personas como activo de las empresas, que deben tener expectativas y objetivos claros, y donde se cree un ambiente de trabajo abierto y honesto, existan oportunidades de crecer y aprender, además de reconocer y valorar el buen trabajo.

Otro desafío es la globalización, vista desde la innovación, la inteligencia colectiva y las personas que comparten un proyecto común. Y el cambio tecnológico, incidiendo en que las personas multiplican el potencial de las tecnologías. “La tecnología sin personas no vale para nada”, ha señalado.

Por otro lado, López Gil ha planteado un cambio en la visión tradicional de la empresa y en el modelo de relaciones laborales para ser un proyecto empresarial compartido y de colaboración, “la confrontación no lleva a ninguna parte”, lo que requiere implicación, compromiso y confianza mutua. Valores que las organizaciones deben crear a través de la transparencia en la gestión, información suficiente y veraz, y la participación de las personas en la gestión y los resultados.

José Ángel Corres, presidente de la Cámara de Bilbao, al presentar el encuentro, ha comentado que, en el discurrir del siglo XXI y con la globalización, han resurgido valores como: participación, negociación, acuerdo, corresponsabilidad, colaboración, transparencia, sentimiento de pertenencia, igualdad, compromiso, implicación o talento. Términos que se pueden convertir en ideas y/o propuestas para trabajar en el presente por un futuro prometedor.

“Un futuro –ha añadido- que se nos presenta con muchos retos que influyen en las organizaciones las cuales afrontan cada día una revolución industrial y social con premisas como la inteligencia artificial, la digitalización, la robótica, el cambio climático, la baja natalidad o el envejecimiento de la población. Sin duda, desafíos que cambiarán la sociedad, ya lo están haciendo, al mismo tiempo que transforman la manera de hacer negocios y gestionar con eficiencia las empresas”.

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