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Coyuntura económica y escenarios empresariales 2018-2019

20-dic-2018

Cámarabilbao estima que en 2018 el PIB de Euskadi crecerá en torno al 2,8-2,9% mientras que para 2019 prevé una tasa de variación del 2,5%-2,6%

Ha pasado ya una década desde el inicio de la crisis y tanto la sociedad como las empresas de Bizkaia están realizando un gran esfuerzo para superarla. El tránsito no está siendo nada fácil y, en este período, nuestra economía ha pasado por crecimientos negativos del PIB, tasas de paro que superaban el 18%, destrucción y cierres de empresas, precarización del empleo, caídas generalizadas de las ventas e importantes pérdidas de puestos de trabajo. Pero los esfuerzos están dando fruto y la situación ha ido mejorando paulatinamente.

José Ángel Corres y Juan Carlos Landeta en la presentación del informe.Pero la teoría económica y la experiencia nos dicen que el comportamiento económico es cíclico y que resulta lógico esperar una ralentización de la economía tras varios años de crecimiento.

Los distintos indicadores nos presentan una fotografía para 2018, y posiblemente 2019, menos benévola y caracterizada por el tránsito de una situación de marcado optimismo a otra de una mayor cautela, de estar alerta ante los síntomas de desaceleración.

En el plano comercial las tensiones entre EEUU y China, la amenaza proteccionista, el Brexit, la crisis presupuestaria italiana y la moderación del crecimiento de la demanda en China, unido a una cierta debilidad de la economía alemana, están pesando sobre el conjunto de la economía mundial y tanto las economías avanzadas como las emergentes están acusando sus efectos.

En este contexto, nuestra estructura económica, marcada por el claro protagonismo de la industria, así como por una mayor cohesión social, está permitiendo, en términos generales, afrontar este panorama con una cierta solvencia y perspectivas en positivo.

Como es habitual, la Cámara de Comercio de Bilbao ha elaborado en colaboración con el resto de Cámaras Europeas una encuesta donde se hace un análisis de la situación y las previsiones de futuro de la economía de Bizkaia.

Economía de Bizkaia

Los datos indican que Bizkaia se encuentra en un ciclo expansivo de actividad con empresas que simultanean resultados positivos en 2018 y expectativas favorables para 2019.

Bizkaia cerrará 2018 con cifras de negocio positivas, si bien más moderadas que en 2017, y para 2019 la mitad de las empresas consultadas espera incrementar su cifra de negocio y únicamente una de cada diez comparte las opiniones más negativas.

Aunque el sector industrial es el más afectado por la ralentización de la económica global, un 63% de las industrias de Bizkaia indica que ha incrementado su cifra de negocio en 2018. Y de cara a 2019 las previsiones son más prudentes, apostando un 49% por el crecimiento y un 41% por la estabilidad.

La construcción, por su parte, uno de los sectores de actividad que más retrocedió durante la crisis, comienza a recuperarse a buen ritmo con resultados positivos.

En 2018 las empresas de construcción de Bizkaia se muestran más optimistas, mejorando claramente los datos de 2017. Un 53% ha incrementado su volumen de negocio, frente a un 40% que lo hizo en 2017 y para 2019, las previsiones son todavía más optimistas.

En los diez primeros meses de este año la licitación oficial ha aumentado un 19%, con una mayor fortaleza de la obra civil, mientras que la compraventa de vivienda, por su parte, crece un 10,6%, impulsada por la vivienda usada.

A pesar de que la mejora del mercado laboral y una cierta recuperación de los salarios deberían favorecer el consumo, las encuestas señalan que las ventas del comercio no terminan de reflejar una recuperación sostenida.

Las cifras de 2018 presentan un claro retroceso de las opiniones más positivas (en 20 puntos) y un aumento de la estabilidad. No obstante, de cara a 2019, se espera una recuperación pero manteniendo el mismo nivel de las opiniones más negativas.

El sector del turismo sí está exhibiendo una fortaleza excepcional en los últimos años, sin mostrar retrocesos tan acusados como en otras zonas del Estado, y se siguen presentando nuevos proyectos de instalaciones hoteleras.

En concreto, la entrada de viajeros alojados en hoteles ha aumentado un 3,1% en los diez primeros meses del año, (6,6% en los visitantes extranjeros), mientras que las pernoctaciones acumuladas lo hacen un 5,5% (8,5% los extranjeros).

Con esta evolución del turismo vasco tan positiva, el Aeropuerto de Bilbao bate un nuevo récord de usuarios, cerrando los once primeros meses con más de cinco millones de pasajeros, lo que supone un crecimiento del 9,9% con respecto a 2017.

 

José Ángel Corres y Juan Carlos Landeta en la presentación del informe. (id: 3276)

 

El incremento en los pasajeros de vuelos domésticos es aún mayor (10,2%), mientras que los de vuelos internacionales aumentaron un 9,3%. Con estos datos existe la posibilidad de llegar a los 5,5 millones de pasajeros al cerrar 2018.

La demanda externa de Bizkaia está también contribuyendo al crecimiento de nuestra economía.

En los nueve primeros meses de 2018 las exportaciones vizcaínas superaron los 7.700 millones de euros, lo que representa un incremento del 10% con respecto al mismo período de 2017. Las importaciones, por su parte, superaron los 8.700 millones, un 8,2% más.

Las previsiones para 2019 vaticinan que las exportaciones continuarán mostrando un comportamiento positivo, a pesar de la ralentización global y los riesgos de crecimiento mundial por las barrenas comerciales, la política monetaria, la guerra de aranceles y las tensiones geopolíticas.

Esta situación del sector exterior vizcaíno se refleja en la mayor actividad del Puerto de Bilbao que -según los últimos datos- han movido un total de 29,9 millones de toneladas, lo que supone un aumento interanual del 5,6%.

Por otra parte, este comportamiento de la actividad económica se está trasladando a la creación de empleo y, aunque la calidad de este empleo no mejora, el mercado de trabajo en Bizkaia continúa recuperando su ritmo paulatinamente.

Las empresas manifiestan que en 2018 la contratación ha continuado siendo positiva, aunque de menor intensidad que en 2017, y muestra un alto componente de estabilidad que se prolongará en 2019.

Los datos de noviembre vienen a corroborar las opiniones empresariales y las cifras son esperanzadoras. La tasa de desempleo se situaba en el 12,7% y presenta una disminución interanual de personas paradas de 4.133 personas mientras la Seguridad Social aumenta en 11.0642 su afiliación con respecto a 2017.

En el caso de la inversión, la prudencia es la tónica dominante. Las empresas apuestan por la estabilidad y, casi la mitad, ha mantenido su nivel de inversión y espera seguir con esta estrategia el próximo año.

Como resumen, el Indicador de Confianza Empresarial señala que las empresas de Bizkaia muestran cierta cautela y esperan un año 2019 menos dinámico y más estable.

La demanda interna, el mercado exterior y el precio de la energía serán los factores más importantes que en opinión de las empresas condicionarán la actividad empresarial.
En comparación con las empresas españolas y europeas, las empresas vizcaínas estiman que la demanda externa y el precio de la energía serán los elementos que más condicionen su actividad, mientras que dan una menor relevancia a la escasez de personal cualificado, lo que probablemente viene a confirmar el mejor nivel de preparación de nuestro mercado laboral.

En cuanto a las previsiones de crecimiento, la Cámara de Bilbao estima que en 2018 el PIB de Euskadi crecerá en torno al 2,8-2,9% mientras que para 2019 estima una tasa de variación del 2,5%-2,6%. Este crecimiento será algo más reducido en Bizkaia (2,6% en 2018 y 2,3% en 2019) debido a un ligero relajamiento de la actividad del conjunto de la industria.

En términos de empleo, y refiriéndonos a Bizkaia, este crecimiento podría suponer 8.700 nuevos afiliados a la Seguridad Social al finalizar 2018 y 6.600 en 2019. En línea con el resto de análisis, creemos que la tasa de paro en Bizkaia se situará en torno al 10-11% y la del conjunto de Euskadi en el entorno del 9% o incluso inferior.

A modo de resumen y siendo realistas, no podemos ocultar que las previsiones se enfrían. Los riesgos internacionales están originando correcciones a la baja de casi todos los analistas, reduciendo las expectativas económicas positivas y disminuyendo la confianza empresarial.

En cualquier caso, sin ningún ánimo de autocomplacencia debemos admitir que a la hora de hacernos la foto familiar, normalmente salimos bien.

En uno de sus últimos informes, la OCDE indica que Euskadi sobresale como una Comunidad muy productiva, con una elevada cualificación de su fuerza de trabajo, con la menor tasa de abandono escolar y situándose además con un 65% entre las principales regiones europeas en tasas de supervivencia empresarial.

Estas fortalezas internas, deberían compensar, al menos en parte, la incertidumbre y la ralentización de la economía global.

Aunque la recuperación industrial avanza con lentitud, el consumo privado y la inversión deberían continuar apoyando el crecimiento. El sector de la construcción da los primeros pasos hacia la recuperación y el de servicios consolida su situación.

A pesar de los vaivenes internacionales, la demanda mundial aún es sólida y las exportaciones mostrarán un moderado crecimiento beneficiadas por un euro más débil. Por otra parte, la mejora del mercado laboral, el aumento gradual de los salarios y la moderación de los precios de la energía eléctrica deberían seguir apuntalando el consumo privado en los próximos meses. Pero en realidad, como siempre, el trabajo solo ha comenzado.

Las empresas han de ser conscientes de que han de incorporarse a la transformación digital, la innovación, la formación continua y la cultura del conocimiento. Tanto las empresas como la sociedad en su conjunto, vamos a vivir un impacto de tal magnitud en unos años, que posiblemente cambien radicalmente todos nuestros escenarios vitales.

Desde el modo de relacionarnos, a la salud o a la tecnología disponible en el hogar, hasta las ciudades o las empresas.

En definitiva, se trata de situar nuestra economía en los mejores niveles de competitividad e innovación para así tener una mayor capacidad de resistencia en esos entornos económicos menos dinámicos que nos vaticinan. Pero decir que podemos aguantar mejor no quiere decir que no vayamos a sufrir si no tomamos las medidas adecuadas.

La economía es un proceso dinámico y cambiante y si la mar se levanta es el momento de tomar el remo largo con firmeza y habilidad y remar todos con decisión y al unísono.

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