La antigua central de Lemoiz acogerá un parque acuícola que refuerce el sector alimentario vasco
La primera fase del proyecto, que contará con una inversión público-privada de 170 millones de euros, se destinará a la cría de lenguado, con una producción estimada de 3 mil toneladas anuales.

Cámarabilbao
El Gobierno Vasco ha presentado el proyecto para el desarrollo de un polo acuícola de referencia en las instalaciones de la antigua central de Lemoiz, una iniciativa estratégica orientada a fortalecer y diversificar el sector agroalimentario de Euskadi mediante la incorporación de modelos productivos innovadores ligados a la acuicultura.
La actuación se enmarca en la estrategia de modernización del sector alimentario vasco, en un contexto marcado por el crecimiento sostenido de la demanda de proteína de origen animal, la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria y el avance hacia sistemas productivos más sostenibles, eficientes y trazables. En este escenario, la acuicultura se consolida como una palanca clave para aportar estabilidad al suministro y generar valor añadido a lo largo de la cadena.
El Lehendakari Imanol Pradales ha subrayado el carácter estratégico del proyecto, que permitirá a Euskadi alinearse con las regiones europeas más avanzadas en economía azul, reutilizando grandes infraestructuras industriales en desuso para nuevos usos productivos vinculados al mar. La iniciativa está plenamente alineada con el Pacto Europeo por el Océano, que identifica la economía azul como un ámbito prioritario para la soberanía alimentaria, la descarbonización y la protección de la biodiversidad.
El nuevo parque acuícola de Lemoiz aspira a convertirse en un referente internacional en acuicultura avanzada, apoyándose en la I+D+i, el talento especializado y tecnología de última generación. El proyecto contempla una inversión público-privada estimada de 170 millones de euros a lo largo de diez años, estructurada en tres fases de desarrollo progresivo, y la ocupación de una superficie total de 46.600 metros cuadrados.
Desde la perspectiva empresarial, el polo acuícola supone una oportunidad relevante para reforzar la cadena de valor del sector agroalimentario vasco. Permitirá ampliar capacidades productivas, incorporar tecnologías avanzadas, como los sistemas de recirculación de agua (RAS), que reutilizan hasta el 97% del recurso hídrico, y fomentar sinergias con otros ámbitos estratégicos como la transformación alimentaria, la logística, la comercialización y los servicios auxiliares.
El emplazamiento de Lemoiz ofrece condiciones técnicas y ambientales óptimas para el desarrollo de proyectos de escala industrial. En esta primera fase, la empresa adjudicataria Aquacría Basordas impulsará una instalación orientada a la cría de especies de alto valor añadido, como el lenguado, con una capacidad productiva estimada en torno a 3.000 toneladas anuales. El complejo integrará todas las fases del ciclo productivo, desde la eclosión y cría larvaria hasta el engorde y la preparación para su comercialización, garantizando procesos controlados y una elevada trazabilidad.
El proyecto contará además con la colaboración de AZTI, centro tecnológico de referencia en el ámbito marino y alimentario, cuyo conocimiento será clave en áreas como la nutrición, la sanidad y el bienestar animal, la mejora genética y reproductiva, y el desarrollo de sistemas productivos más eficientes y sostenibles.
En términos de impacto económico, se prevé la generación de cerca de 200 empleos cualificados, tanto directos como indirectos, en ámbitos vinculados a la I+D, perfiles técnicos, gestión, mantenimiento y servicios especializados. Asimismo, el despliegue del polo acuícola favorecerá la creación de una red de proveedores locales, contribuyendo a la dinamización del tejido industrial y tecnológico del entorno.
La reutilización de la antigua central de Lemoiz como activo productivo es uno de los elementos diferenciales del proyecto. Las actuaciones de adecuación, lideradas por Azpilur Euskadi, ya han comenzado con la reparación del dique exterior, mientras que el inicio de la obra principal está previsto para 2027. La primera producción se estima para 2029 y la llegada al mercado alrededor de 2031, en línea con los ciclos biológicos de la especie.
